Acabo de regresar de un paseo y, como muestra de lo poco que se conocen los insectos: el Noterus, según el Dictionary Classique, contiene únicamente tres especies europeas. Yo, en una sola pasada de mi red, capturé cinco especies distintas; ¿no es esto bastante extraordinario?...
Dile al profesor Sedgwick que no sabe cuánto le debo por la Expedición a Gales; me ha dado un interés por la Geología que no abandonaría por nada del mundo. No creo haber pasado nunca unas tres semanas más encantadoras martillando las montañas del Noroeste. Aguardo con ilusión la geología en torno a Montevideo, pues he oído que hay pizarras allí, así que supongo que en esa región encontraré las uniones de las Pampas y la enorme formación granítica del Brasil. En Bahía, la pegmatita y el gneis en capas tenían la misma dirección, según observó Humboldt, predominando en Colombia, a 1300 millas de distancia —¿no es maravilloso?—. Montevideo será por mucho tiempo mi dirección. Espero que me escribas de nuevo, no hay nadie de quien me guste tanto recibir consejos como de ti... Discusa esta carta casi ininteligible, y créeme, mi querido Henslow, con los más cálidos sentimientos de respeto y amistad,
Suyo afectísimo, CHAS. DARWIN.
CHARLES DARWIN A J.M. HERBERT.
Bahía de Botofogo, Río de Janeiro, junio de 1832.
Mi querido viejo Herbert,
Su carta llegó aquí cuando había perdido toda esperanza de recibir otra; me dio, por lo tanto, un grado adicional de placer. A semejante intervalo de tiempo y espacio, uno aprende a sentirse verdaderamente agradecido con aquellos que no lo olvidan a uno. La memoria, al recordar escenas pasadas, nos brinda a los EXILIADOS uno de los mayores placeres.