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nydus/Life and Letters of Charles Darwin, Volume IPublic
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CAPÍTULO XI. — EL DESARROLLO DEL «ORIGEN DE LAS ESPECIES».

las 6, y la presidencia debía retirarse a las 8.15, esperándose que los miembros acudieran a la Real Sociedad. En los últimos años la cena ha sido a las 6.30, reuniéndose la Sociedad por la tarde.), estoy profundamente interesado; hace apenas dos o tres días, le lamentaba a mi esposa cómo estaba dejando de ver y siendo abandonado por casi todos mis conocidos, y que intentaría ir más a menudo a Londres; no estaba pensando entonces en el Club, el cual, en lo que a cualquier cosa se refiere, respondería a mi propósito exacto de mantener viejas relaciones y hacer algunas nuevas. Subiré por tanto a Londres todos los días de reunión del Club (salvo raras excepciones), y entonces mi cabeza, creo, me permitirá ir como promedio a cada dos reuniones. Pero es penoso cuán a menudo cualquier cambio me deja agotado. Me comprometeré además, tal como le dije a Lyell, a dimitir al cabo de un año si no asistía con bastante frecuencia, de modo que en el PEOR de los casos gravaría al Club temporalmente. Si puede conseguir que me elijan, sin duda me alegraré muchísimo. Muchísimas gracias por las respuestas sobre los glaciares. Me alegro mucho de saber de la segunda edición (Del Diario del Himalaya.) tan pronto; pero no me sorprende, pues he sabido de varios, en nuestro pequeño círculo, que lo leen con muchísimo placer. Siento curiosidad por saber qué dirá Humboldt; supongo que le encantará y recibirá de él más elogios que cualquier otro libro de viajes, pues no recuerdo ninguno que tenga tantos temas en común con él. Qué viejo tan maravilloso es... A propósito, espero que, cuando vaya a Hitcham hacia finales de mayo, se vea obligado a descansar un poco. Me entristece saber que todos los malos síntomas no han abandonado a Henslow; resulta tan extraño y nuevo sentir cualquier inquietud por su salud. Le estoy particularmente agradecido por enviarme la carta de Asa Gray; qué forma tan agradable tiene de escribir. Ver su cautela y la suya propia sobre la cuestión de las especies debería abrumarme de confusión y vergüenza; desde luego, me hace sentir endiabladamente incómodo... Es un deleite escuchar todo lo que dice sobre Agassiz: qué singular resulta que un hombre tan EMINENTEMENTE inteligente, con tan

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