de la palabra, es decir, un hombre que trabaja en muchas ramas de la ciencia, no meramente un especialista en una sola. De este modo resulta que, aunque fundó ramas enteras de temas especializados —como la fertilización de las flores, las plantas insectívoras, el dimorfismo, etc.—, ni siquiera al tratar estos mismos temas da al lector la impresión de ser un especialista.
El lector se siente como un amigo al que le habla un caballero educizado, no como un alumno al que le da una conferencia un profesor.
El tono de un libro como el 'Origen' es encantador y casi patético; es el tono de un hombre que, convencido de la verdad de sus propias opiniones, difícilmente espera convencer a los demás; es exactamente lo contrario al estilo de un fanático, que quiere obligar a la gente a creer.
Jamás se desdeña al lector por ninguna clase de duda que se pueda imaginar que sienta, y su escepticismo es tratado con paciente respeto.
Un lector escéptico, o quizás incluso un lector irrazonable, parece haber estado presente de forma general en sus pensamientos. Fue a consecuencia de este sentimiento, tal vez, por lo que se tomó tantas molestias en cuestiones que imaginaba que llamarían la atención del lector, o le ahorrarían trabajo, y así lo tentarían a leer.
Por la misma razón, se interesaba mucho por las ilustraciones de sus libros y, a mi juicio, valoraba su importancia bastante por encima de lo real. Las ilustraciones de sus primeros libros fueron dibujadas por artistas profesionales. Este fue el caso de Animales y plantas, El origen del hombre y La expresión de las emociones. Por otra parte, Plantas trepadoras, Plantas insectívoras, Los movimientos de las plantas y Las formas de las flores fueron ilustradas en gran parte por algunos de sus hijos; mi hermano George dibujó la inmensa mayoría. Era un placer dibujarle,