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nydus/Life and Letters of Charles Darwin, Volume IPublic
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CAPÍTULO VII. — LONDRES Y CAMBRIDGE.

otra alma a quien pudiera pedir, aparte de a ti, que se lea con paciencia y critique algunos de esos artículos que he dejado contigo. El Sr. Lyell reconoció que, después de Londres, no había en Inglaterra ningún lugar tan bueno para un naturalista como Cambridge. ¡Palabra de que me da vergüenza escribir tantos detalles necios, ninguna jovencita describió jamás su primer baile con mayor minuciosidad!

Pocos días después escribe con más alegría:

"Entablé conocimiento con el Sr. Bell (T. Bell, F.R.S., antiguo profesor de Zoología en el King's College de Londres, y durante un tiempo secretario de la Royal Society. Más tarde describió los reptiles para la zoología del viaje del «Beagle») quien, para mi sorpresa, mostró bastante interés por mis crustáceos y reptiles, y parece dispuesto a trabajar en ellos. También supo que al Sr. Broderip le encantaría echar un vistazo a las conchas sudamericanas, de modo que las cosas me marchan muy bien".

Sobre sus plantas escribe con su característica franqueza en cuanto a su propia ignorancia:

"Me ha dado a conocer entre los botánicos, pero me sentí muy tonto cuando el Sr. Don comentó el hermoso aspecto de cierta planta con un nombre pasmosamente largo y me preguntó por su hábitat. Otro parecía bastante sorprendido de que yo no supiera nada acerca de un Carex procedente no sé dónde. Al final me vi obligado a confesar mi más absoluta inocencia y a admitir que no sabía más sobre las plantas que había recolectado que el hombre de la luna".

En cuanto a una parte de su Colección Geológica, pronto pudo escribir:

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