Nos detenemos en Tenerife. Su objetivo es parar en tantos lugares como sea posible.
Saca veinte cronómetros, y será un «pecado» no determinar la longitud. Me dice que consigne por escrito en el Almirantazgo que tengo plena libertad para marcharme tan pronto y cuando me plazca. Supongo que esperas que dé media vuelta en Madeira; si me queda un ápice de estómago, no me rendiré.
Disculpa que te moleste y escriba tan a menudo: lo primero me resulta de gran utilidad, lo segundo, un gran entretenimiento. Lo más probable es que escriba mañana. Contesta a la vuelta de correo. Dale recuerdos a mi padre, queridísima Susan.
C. DARWIN.
Como es necesario hacer arreglos en mis instrumentos, envíe mis cosas en el «Oxonian» esa misma noche.
CHARLES DARWIN A LA SEÑORITA SUSAN DARWIN. Londres, viernes por la mañana, 9 de septiembre de 1831.
Mi querida Susan,
Acabo de recibir el paquete. Supongo que no fue entregado ayer debido a la coronación. Estoy muy agradecido a mi padre y a todos los demás. Todo está perfectamente hecho. Supongo que para cuando esto llegue ya habréis recibido mi carta escrita al día siguiente, y espero que enviéis las cosas. Mis asuntos siguen in statu quo. El capitán Beaufort dice que figuran mis raciones en las listas, y cree que no tendré ninguna dificultad con mis colecciones cuando vuelva a casa. Pero es un pez demasiado resbaladizo para que lo comprenda. Lo