la concepción del universo como un mecanismo determinado, están igualmente implicadas en la presunción de una Deidad Eterna, Omnipotente y Omnisciente. El equivalente teológico de la concepción científica del orden es la Providencia; y la doctrina del determinismo se sigue con tanta certeza de los atributos de la presciencia asumidos por el teólogo, como de la universalidad de la causación natural asumida por el hombre de ciencia. A los ángeles de Paraíso perdido no les habría resultado ni un ápice más difícil la tarea de iluminar a Adán sobre los misterios del «destino, la presciencia y el libre albedrío», si su alumno se hubiera educado en una Realschule y se hubiera formado en todos los laboratorios de una universidad moderna. Respecto a los grandes problemas de la filosofía, la generación posterior a Darwin se encuentra, en cierto sentido, exactamente donde estaban las generaciones anteriores a Darwin. Siguen siendo insolubles. Pero la generación actual tiene la ventaja de estar mejor provista de los medios para liberarse de la tiranía de ciertas soluciones falsas.
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CAPÍTULO XIV. — POR EL PROFESOR HUXLEY.
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