CHARLES DARWIN TO MISS C. DARWIN.
Valparaiso, November 8, 1834.
Mi querida Catherine,
Mi última carta fue bastante sombría, pues no me encontraba muy bien cuando la escribí. Ahora todo es tan luminoso como la luz del sol. Estoy completamente recuperado de nuevo tras haber estado por segunda vez en cama durante quince días. El capitán Fitz-Roy ha retrasado muy generosamente el barco diez días por mi causa, y sin decirme en su momento con qué motivo.
Hemos tenido algunos sucesos extraños a bordo del «Beagle», pero que han terminado de manera inmejorable para todos. El capitán Fitz-Roy ha estado trabajando DURÍSIMAMENTE durante los últimos dos meses, y al mismo tiempo se ha visto constantemente molestado por las interrupciones de los oficiales de otros barcos; la venta de la goleta y sus consecuencias resultaron muy fastidiosas; la fría manera en que el Almirantazgo (únicamente creo que por ser tory) lo ha tratado, y otros mil, etcétera, etcétera, lo han hecho adelgazar mucho y lo han enfermado. A esto se le sumó una depresión anímica mórbida y una pérdida de toda decisión y resolución... Todo lo que Bynoe [el cirujano] pudo decir, que no era más que el efecto de la salud física y el agotamiento tras semejante aplicación, no sirvió de nada; pidió la baja por enfermedad y Wickham fue nombrado para el mando. Según las instrucciones, Wickham solo podía terminar el reconocimiento de la parte meridional, y luego se habría visto obligado a regresar directamente a Inglaterra. El pesar a bordo del «Beagle» por la decisión