meramente, para que sepan que no hablo por hablar, que cuando consulté al Dr. Clark en la ciudad, al principio me instó a abandonar por completo toda escritura e incluso la corrección de pruebas durante algunas semanas. Últimamente, cualquier cosa que me altere me agota por completo después y me provoca una palpitación violenta en el corazón. Ahora bien, la Secretaría sería una fuente periódica de problemas más molestos para mí que todo lo demás de la quincena junta. De hecho, hasta que regrese a la ciudad y vea cómo me va, por mucho que desearía el cargo, NO podría decir que me comprometería positivamente a asumirlo. Les ruego que me disculpen esta larga parrafada sobre mí mismo, pero el asunto es de gran interés. No soporto pensar que soy muy egoísta y huraño, ni veo la posibilidad de aceptar la Secretaría sin sacrificar todos mis planes y una buena parte de mi bienestar.
Si ve a Whewell, ¿quiere decirle el contenido de esta carta; o, si se toma la molestia, puede leerla.
Mi querido Henslow, apelo a usted in loco parentis.
Le ruego que me diga qué opina. Pero no me juzgue por la actividad mental que usted y unos pocos poseen, pues en ese caso, cuanto más difíciles sean los asuntos entre manos, más placentero será el trabajo; mas, aunque espero no estar nunca ocioso, tal no es mi caso.
Siempre, querido Henslow,
Suyo atentísimo,
C. DARWIN.
[Finalmente aceptó el cargo y lo desempeñó durante tres años, desde el 16 de febrero de 1838 hasta el 19 de febrero de 1841.