(N.B. PROMETO no darle más molestias.) Quiero respuestas sencillas, y no que pierda su tiempo en justificaciones; me intriga conocer su respuesta respecto a Balanus. Le planteé el caso de Otion, etc., a W. Thompson, quien es un defensor acérrimo de la ley de prioridad, y cedió ante nombres tan conocidos. Me encuentro en un perfecto laberinto de dudas sobre la nomenclatura. En ni un solo género grande de Cirripedia ha sido definida correctamente NINGUNA especie; es pura conjetura (dejándose guiar por la distribución, la abundancia y los hábitos) reconocer cualquier especie: así, apenas logro distinguir, a partir de láminas o descripciones, ninguno de los cirrípedos sésiles británicos. No soporto dar nombres nuevos a todas las especies y, sin embargo, tal vez haga mal en adjudicar nombres antiguos basándome en poco más que conjeturas; en este momento no tengo la menor idea de cuál de las dos especies han querido indicar todos los autores con la común Anatifera laevis; por consiguiente, le he dado ese nombre a la que es un tanto más común. Literalmente, ni una sola especie está definida debidamente; ni un solo naturalista se ha tomado jamás la molestia de abrir la concha de ninguna especie para describirla científicamente, y aun así todos los géneros tienen media docena de sinónimos. Por el bien de la DISCUSIÓN, supongamos que hago mi trabajo a la perfección; cualquiera que por casualidad posea los especímenes originales nombrados, digamos, por Chenu —quien ha ilustrado y nombrado cientos de especies—, podrá echar por tierra todos mis nombres según la ley de prioridad (ya que puede sostener que sus descripciones son suficientes), ¿cree usted que es ventajoso para la ciencia que esto ocurra? Yo creo que no, y que la conveniencia y el gran mérito (expuesto aquí como mero argumento) deberían entrar un poco en juego. El tema es desolador.
Espero que de vez en cuando reflexiones sobre mi argumento acerca del mal causado por el «mihi» añadido a nombres específicos; puedo ver con