cualquier revista. Así que toda mi originalidad, sea cual sea su valor, quedará destrozada, aunque mi libro, si es que llega a tener algún valor, no desmerecerá; ya que todo el trabajo consiste en la aplicación de la teoría.
Espero que apruebe el boceto de Wallace, para poder decirle lo que usted piense.
Mi querido Lyell, afectísimo suyo, C. DARWIN.
CHARLES DARWIN A C. LYELL.
Down, viernes [25 de junio de 1858].
Mi querido Lyell,
Siento mucho molestarle, a pesar de lo ocupado que está, en un asunto puramente personal; pero si me da su opinión meditada, me hará el mayor favor que jamás se le haya hecho a hombre alguno, pues tengo absoluta confianza en su criterio y en su honor...
No hay nada en el bosquejo de Wallace que no esté escrito con mucho más detalle en mi bosquejo, copiado en 1844 y leído por Hooker hace una docena de años más o menos. Hace alrededor de un año envié un breve bosquejo de mis puntos de vista (debido a una correspondencia sobre varios temas), del cual tengo una copia, a Asa Gray, de modo que podría decir y probar con toda verdad que no tomo nada de Wallace. Estaría sumamente contento ahora de publicar un bosquejo de mis opiniones generales en unas doce páginas más o menos; pero no puedo persuadirme de que pueda hacerlo honradamente. Wallace no dice nada acerca de la publicación, y adjunto su carta. Pero como yo no había tenido la intención de publicar ningún bosquejo, ¿puedo hacerlo honradamente solo porque Wallace me ha enviado un esbozo de su doctrina?