a su país. Se habían vuelto enteramente europeos en sus costumbres y deseos, tanto que el más joven había olvidado su propia lengua, y sus compatriotas les prestaban muy poca atención. Les construimos casas y plantamos huertos, pero para cuando regresemos de nuevo en nuestro viaje de circunvalación por el cabo de Hornos, creo que será muy dudoso que quede algo de su propiedad sin robar.
...Cuando estoy mareado y miserable, uno de mis mayores consuelos es imaginar el futuro en el que de nuevo pasearemos juntos por los caminos en torno a Cambridge.
Ese día queda penosamente muy lejos. Tenemos que hacer otro crucero a Tierra del Fuego el próximo verano, y entonces nuestro viaje alrededor del mundo comenzará de verdad.
El capitán Fitz-Roy ha comprado una goleta grande de 170 toneladas. En muchos aspectos será una gran ventaja contar con un barco escolta —tal vez acorte un poco nuestro crucero, lo cual espero de todo corazón—.
Confío, sin embargo, en que los arrecifes de coral y los diversos animales del Pacífico mantengan mi resolución.
Recuérdame muy afectuosamente a la señora Henslow y a todos los demás amigos; soy un verdadero amante de mi Alma Mater y de todos sus habitantes.
Créame, mi querido Henslow,
Su afectísimo y muy agradecido amigo,
CHARLES DARWIN.
CHARLES DARWIN A LA SRTA. C. DARWIN.
Maldonado, Río de la Plata, 22 de mayo de 1833.