imperdonable vanidad, presumir de que fue a instigación de Liebig y Humboldt».
El trabajo geológico del que habla en la carta anterior al Sr. Fox le ocupó durante todo el año 1843, y fue publicado en la primavera del año siguiente. Se tituló «Geological Observations on the Volcanic Islands, visited during the voyage of H.M.S. "Beagle", together with some brief notices on the geology of Australia and the Cape of Good Hope» [Observaciones geológicas sobre las islas volcánicas visitadas durante el viaje del «Beagle» de la Armada Real, junto con algunas breves notas sobre la geología de Australia y del cabo de Buena Esperanza]; constituyó la segunda parte de «Geology of the Voyage of the "Beagle"» [Geología del viaje del «Beagle»], publicada «con la aprobación de los Lores Comisionados de la Tesorería de Su Majestad». El volumen sobre «Coral Reefs» [Arrecifes de coral] constituye la Parte I de la serie y se publicó, como hemos visto, en 1842. En beneficio del lector no geólogo, puedo citar aquí las palabras del profesor Geikie (serie «Nature» sobre Charles Darwin, 1882) acerca de estos dos volúmenes —que hasta entonces habían sido las principales obras geológicas de mi padre—. Refiriéndose a «Coral Reefs», dice: —página 17, > «Este conocido tratado, el más original de todas las memorias geológicas de su autor, se ha convertido en uno de los clásicos de la literatura geológica. El origen de esos extraordinarios anillos de roca coralina en medio del océano ha dado lugar a muchas especulaciones, pero no se había propuesto ninguna solución satisfactoria al problema. Tras visitar muchos de ellos, y examinar también los arrecifes de coral que bordean islas y continentes, ofreció una teoría que por su sencillez y grandeza asombra a todo lector. Es grato, tras el transcurso de muchos años, recordar el deleite con el que uno leyó