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nydus/Les stratagèmesPublic
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Prólogo

de Diana venerado en este país, así como a un bosque sagrado situado fuera de las murallas; y, cuando los habitantes salieron en masa para apagar el incendio, Cimón tomó la ciudad, que se había quedado sin defensores.

5 Alcibíades, general ateniense, que ponía sitio a Agrigento, ciudad muy fortificada, pidió a los habitantes una asamblea general, como para tratar en ella asuntos que interesaban a ambas partes beligerantes, y les harangueó largamente en el teatro, donde, según la costumbre de los griegos, se celebraban las reuniones de este género. Mientras, bajo pretexto de deliberación, retenía a la multitud, los atenienses, apostados para tal fin, se apoderaron de la ciudad, que no estaba custodiada en absoluto.

6 Epaminondas, general tebano, habiendo visto durante un día de fiesta, en Arcadia, a las mujeres de una ciudad enemiga esparcirse confusamente fuera de los muros, envió entre ellas a un gran número de sus soldados que habían tomado vestidos de mujeres, y que, con la ayuda de este disfraz, entraron en la ciudad al caer la noche, se apoderaron de ella y abrieron las puertas a sus compañeros.

7 Aristipo de Lacedemonia, un día que los tegeates habían salido en masa de su ciudad para celebrar una fiesta de Minerva, cargó bestias de carga con sacos de grano llenos de paja, y las hizo conducir por soldados que, con aspecto de mercaderes, entraron en la ciudad sin ser vistos, y abrieron las puertas[92] a los lacedemonios.

9 Antíoco, que ponía sitio al castillo de Suenda, en Capadocia, se apoderó de las bestias de carga que habían salido en busca de provisiones, mató a los criados que las conducían y vistió con sus ropas a unos soldados a los que envió en su lugar como si trajesen trigo. Habiendo engañado su indumentaria a los guardias, penetraron en el castillo e hicieron entrar en él al ejército de Antíoco.

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