3 El mismo general, habiendo enviado a sus auxiliares a un lugar donde fueron cercados por el enemigo y muertos, temió que esta pérdida sembrara el pánico en todo su ejército. Anunció que esas tropas habían urdido una traición y que, por tal motivo, les había asignado una posición desventajosa. Haciendo pasar así una pérdida evidente por un castigo, devolvió el valor a sus soldados.
4 Escipión, advertido por los embajadores de Sifax de que ya no podía fundarse en su alianza con su señor para pasar de Sicilia a África, temió que su ejército se desanimara al enterarse de la noticia de una ruptura con esta potencia lejana. Se apresuró a despedir a los enviados y a difundir el rumor de que el propio Sifax lo llamaba a África.
5 Q. Sertorio, a quien un bárbaro anunciaba, durante el combate, que Hirtuleyo había muerto, lo atravesó con una puñalada por miedo a que revelara este suceso a otros y que el valor de los soldados decayera.
6 Alcibiades, general ateniense, viéndose vivamente acosado en un combate por tropas de Abidos, y al ver que llegaba un correo con aspecto apesadumbrado, le prohibió que anunciara públicamente la noticia que traía; luego, tras interrogarlo en privado, supo que Farnabazo, lugarteniente del rey de Persia, estaba atacando su flota.
Inmediatamente puso fin al combate, sin que ni el enemigo ni los suyos conocieran el motivo, y corrió con todo su ejército en auxilio de sus naves.
7 Cuando Aníbal vino a Italia, tres mil carpetanos desertaron de su ejército. Temiendo que otros siguieran este ejemplo, declaró que había sido él quien los había licenciado; y, para probarlo, envió también de regreso a sus hogares a algunos soldados que apenas podían prestar muy débiles servicios.
8 L. Lúculo, informado de que la caballería macedonia que tenía entre sus auxiliares se pasaba al bando de los enemigos mediante una