dos cuerpos, ordenó al que dejaba en el campamento encender tantas hogueras como de costumbre, para hacer creer en la presencia del ejército entero; y, conduciendo él mismo el otro cuerpo por caminos desviados, cayó desde un lugar más elevado sobre el enemigo y lo desalojó.
18 Memnón de Rodas, cuya principal fuerza residía en la caballería, teniendo que vérselas con tropas que se mantenían en las alturas, y a las que quería atraer a la llanura, envió a su campamento a varios de sus soldados encargados de desempeñar el papel de tránsfugas y de hacer creer que su ejército sufría una sedición tan fuerte que una parte de él desertaba a cada instante.
Para dar crédito a esta mentira, Memnón mandó construir aquí y allá, bajo los ojos del enemigo, algunos pequeños fuertes que parecían obra de los supuestos desertores para servirles de refugio.
Con esta confianza, los enemigos, abandonando las colinas, descienden a campo traviesa y, mientras atacan los fuertes, Memnón los envuelve con su caballería.