6 Filipo, rey de Macedonia[28], dirigiéndose a Grecia, y enterándose de que las Termópilas estaban ocupadas por los etolios, detuvo a sus diputados, que habían venido a tratar de la paz; luego, marchando él mismo a grandes jornadas hacia las Termópilas, cuyos guardianes, en plena seguridad, esperaban el regreso de su embajada, franqueó inesperadamente el desfiladero.
7 Ificrates, al mando del ejército ateniense contra el lacedemonio Anaxibio, cerca de Abidos, en el Helesponto, tenía que atravesar con su ejército lugares ocupados por puestos enemigos. El paso estaba, por un lado, bordeado de escarpadas montañas, y por el otro, bañado por el mar.
Se detuvo algún tiempo; y, aprovechando un día en el que hacía más frío de lo habitual, lo que inspiraba menos desconfianza al enemigo, tomó a los soldados más robustos, los calentó haciéndoles frotar aceite y dándoles vino, y les ordenó seguir la extremidad misma de la orilla, cruzando a nado los lugares intransitables.
Mediante esta estratagema, cayó de imprevisto, y por la espalda, sobre las tropas que custodiaban este desfiladero.
8 Cn. Pompeyo, no pudiendo atravesar un río cuya otra orilla estaba guardada por el enemigo, hacía salir continuamente a sus tropas del campamento y las volvía a meter en él; cuando hubo persuadido por este medio a los enemigos de que no tenían ningún movimiento que hacer ante la aproximación de los romanos, se precipitó de repente hacia el río y lo atravesó.
9 Alejandro Magno, detenido por Poro, que le disputaba el paso del Hidaspes[29], dio orden a una parte de sus tropas de dirigirse sin cesar hacia el río; y cuando hubo conseguido, mediante esta maniobra, fijar los temores de Poro en ese punto de la orilla opuesta, hizo pasar repentinamente a su ejército más arriba.