elefantes pasaron más bien sobre balsas.
[39] De distringendis hostibus. Hay en este capítulo ejemplos que no corresponden bien al título, por mucha extensión que se dé a la palabra distringendis.
[40] «El medio más seguro de dividir las fuerzas del enemigo, dice Maquiavelo (Arte de la guerra, lib. VI), es atacar su país; se verá obligado a ir a defenderlo, y a abandonar así el teatro de la guerra. Es el partido que tomó Fabio, que tenía que sostener las fuerzas reunidas de los galos, los etruscos, los umbros y los samnitas».
[41] Tito Livio da cuenta de este hecho (lib. XXXV, cap. 14) y relata una conversación que habría tenido Aníbal con su vencedor, P. Escipión el Africano, que formaba parte de la embajada. Cf. Cornelio Nepote, Vida de Aníbal, cap. VII- VIII.
[42] Maquiavelo alude (Arte de la guerra, lib. VI) a los dos últimos ejemplos de este capítulo, generalizándolos como preceptos a menudo aplicables.
[43] Que está cortado de montes, de alturas (Littré)
[44] Maquiavelo (El arte de la guerra, lib. VI) se ha apoderado también de este relato para convertirlo en un precepto: > «Un punto muy importante para un general —dice— es saber sofocar hábilmente un tumulto o una sedición que se hubiera levantado entre sus tropas. Es preciso, para tal fin, castigar a los cabecillas de los culpables, pero con tal prontitud, que el castigo caiga sobre sus cabezas antes de que hayan tenido tiempo de sospecharlo. Si se hallan lejos de vosotros, haréis comparecer en vuestra presencia no solo