librar batalla, les anunció que las respuestas de los dioses le ordenaban combatir en las alturas. Entonces dejó una débil tropa junto al río, y ganó la colina. Los tebanos, tomando esta maniobra por un efecto del temor, cruzan el río, ponen fácilmente en fuga a los que defendían el paso; pero, habiéndose lanzado con demasiada ardor hacia el resto del ejército, tienen la desventaja del terreno, y son derrotados por tropas inferiores en número.
4 Escorión, general de los dacios, sabiendo muy bien que una guerra civil dividía a los romanos, pero no juzgando oportuno atacarlos, porque una guerra exterior podía restablecer la concordia entre los ciudadanos, hizo pelear a dos perros en presencia de sus compatriotas; y, mientras estos animales luchaban con la mayor saña, les mostró un lobo, sobre el cual se lanzaron inmediatamente, depuesto su mutuo rencor. Mediante este apólogo, disuadió a los bárbaros de llevar a cabo un ataque que habría redundado en beneficio de los romanos.