cartagineses, salió del campamento varios días seguidos con su ejército formado de manera que la élite ocupaba el centro. Pero, como el enemigo se presentaba también constantemente en este mismo orden de batalla, Escipión, el día en que había resuelto entablar combate, cambió esta disposición situando en las alas a sus soldados más valientes, es decir, a los legionarios, y en el centro a sus tropas ligeras, a las que retuvo detrás de los demás. Así dispuestas en forma de media luna, las alas, donde estaban sus principales fuerzas, atacaron al ejército enemigo por las partes más débiles, y lo pusieron fácilmente en derrota.
5 Metelo, en la batalla que ganó en España contra Hirtuleyo, habiendo sabido que este había colocado en el centro a sus cohortes más vigorosas, replegó hacia atrás el centro de su ejército, para que no hubiera ningún combate en ese punto antes de que las alas del enemigo fuesen derrotadas y el centro envuelto por todas partes.
6 Artajerjes, oponiendo a los griegos, que habían entrado en Persia, un ejército más numeroso que el de ellos, lo dispuso de manera que pudiera desbordarlos, poniendo en su frente de batalla a la caballería, y en las alas a las tropas ligeras; y, retrasando a propósito la marcha del centro, envolvió a los enemigos y los pasó a cuchillo.
7 Aníbal, por el contrario, en la batalla de Cannas, habiendo hecho retroceder primero las alas y avanzar el centro, rechazó a nuestro ejército desde el primer choque; y, cuando la melé hubo comenzado, mientras sus alas, según la orden que habían recibido, avanzaban acercándose la una a la otra, recibía en el centro la temeraria impetuosidad de los romanos, que fueron cercados y despedazados, resultado debido al valor probado de los viejos soldados de Aníbal: pues esta disposición apenas es practicable sino con tropas que la experiencia ha formado para todos los incidentes de los combates.