5 Magón, general de los cartagineses, que tenía a Cneo Pisón asediado en un fuerte tras haberlo vencido, y sospechando que tropas venían a socorrerlo, envió a su encuentro a un falso tránsfuga, el cual les anunció que Pisón ya había sido capturado. Habiendo hecho este artificio que se retiraran, Magón consumó su victoria.
6 Alcibíades, que hacía la guerra en Sicilia[98], y deseando tomar Siracusa, eligió en Catania, donde estaba entonces acantonado con sus tropas, a un hombre de una habilidad probada, y lo envió en secreto cerca de los siracusanos. Admitido en la asamblea del pueblo, este emisario hizo saber que los habitantes de Catania abrigaban el mayor odio contra los atenienses, y que, si eran secundados, pronto habrían aniquilado a Alcibíades y a su ejército. Los siracusanos, dejándose persuadir, marcharon sobre Catania con todas sus fuerzas, abandonando su propia ciudad. Alcibíades entonces, atacándola por el lado opuesto, y hallándola des guarnecida de tropas, como lo había esperado, la tomó y la saqueó.
7 Cleónimo, general ateniense, que sitiaba Trecén, defendida por tropas de Crátero, lanzó al interior de la plaza flechas en las que había escrito a los habitantes que no había venido sino para liberar su república; y al mismo tiempo devolvió a algunos prisioneros, tras habérselos ganado, para que difamaran a Crátero. Habiendo sembrado de este modo la división entre los sitiados, aprovechó la ocasión para acercar su ejército y se apoderó de la ciudad.