cercados, combatir con más empeño para vender cara su vida, abrió un poco las filas de sus cohortes para dejarles escapar; y, cuando se hubieron dispersado, cayó sobre ellos sin peligro para los suyos e hizo una gran carnicería.
3 C. César dejó huir a unos germanos a los que había encerrado, y; que luchaban con el valor de la desesperación, para luego atacarlos durante su retirada.
4 Aníbal, en la batalla del Trasimeno, viendo que los romanos combatían con extrema obstinación, porque estaban cercados, les abrió un paso a través de las filas de su ejército; y, mientras huían, hizo una gran matanza de ellos, sin pérdida alguna por su parte.
5 Antígono, rey de Macedonia, teniendo sitiados a los etolios, los cuales, presa del hambre, habían decidido buscar la muerte en una salida, les dejó la retirada libre, apagó así su furia y, cuando hubieron huido, los persiguió y los pasó a cuchillo.
6 Agesilao, rey de Lacedemonia, habiendo dado batalla a los tebanos[78], y habiéndose percatado de que, encerrados por la disposición del lugar, combatían como desesperados, hizo abrir las filas de su ejército para facilitar la retirada a los enemigos; luego, cuando los vio en fuga, reorganizó su cuerpo de batalla, los atacó por la retaguardia y los derrotó sin sufrir ninguna baja.
7 El cónsul Cneo Manlio, habiendo encontrado, al regreso de una batalla, su campamento en poder de los etruscos, puso puestos delante de todas las salidas. El enemigo entonces, viéndose encerrado, entabló el combate con tanta furia que el propio Manlio perdió en él la vida.
Tan pronto como sus lugartenientes se percataron de ello, despejaron una de las puertas para dar paso a los etruscos. Estos huyeron en desorden y se encontraron con Fabio, el otro cónsul, quien los derrotó por completo.