libertad, y que los cobardes serían crucificados, cuatro mil de entre ellos, que habían combatido con poco ardor, se habían reunido en una colina fortificada, por miedo al castigo. Él les mandó decir que todo el cuerpo de voluntarios era victorioso a sus ojos, puesto que el enemigo había sido puesto en fuga; y, después de haberlos librado así de los efectos de su amenaza[136] y de todo temor, los recibió en el campamento.
25 Después de la batalla de Trasimeno, que fue tan desastrosa para los romanos, habiéndose rendido a Aníbal seis mil hombres mediante una capitulación, este devolvió generosamente a sus ciudades a los aliados latinos, diciéndoles que hacía la guerra únicamente con el propósito de devolver la libertad a Italia[137]: este medio le valió, por mediación de ellos, la sumisión de algunos pueblos.
26 Mientras Cincio, jefe de la flota romana, sitiaba Locres, Magón esparció el rumor en nuestro campamento de que Marcelo había muerto; que Aníbal llegaba para hacer levantar el sitio; y poco después unos jinetes, a los que había