donde Jerjes no podía sacar ventaja de las numerosas embarcaciones que constituían su fuerza.
III. Del orden de batalla.
1 Cn. Escipión, a punto de entablar combate con Hannón, ante Intibili, en España, advirtió que el ejército cartaginés estaba dispuesto de tal manera que el ala derecha se componía de españoles, soldados vigorosos pero ajenos a la causa que defendían, mientras que a la izquierda estaban los africanos, hombres menos robustos, pero de un valor más firme.
Hizo retroceder su ala izquierda; después, con la derecha, donde se encontraban sus mejores tropas, atacó oblicuamente[62] al enemigo, y cuando hubo derrotado y puesto en fuga a los africanos, obligó fácilmente a los españoles, que se habían mantenido rezagados como espectadores, a capitular.
2 Filipo, rey de Macedonia, haciendo la guerra a los ilirios, y habiendo advertido que habían reunido a sus mejores soldados en el centro de su ejército, y que las alas eran más débiles, colocó a su derecha a la élite de sus tropas, se abalanzó sobre el ala izquierda de los enemigos, sembró el desorden en todo su ejército y obtuvo la victoria.
3 Pamménès, de Tebas, habiendo observado el ejército de los persas, cuya ala derecha estaba compuesta por sus tropas más vigorosas, ordenó el suyo de la misma manera, poniendo a la derecha toda su caballería con la élite de la infantería, y oponiendo a los mejores soldados del enemigo los más débiles de los suyos, a los que dio la orden de ceder terreno desde el primer ataque y de retirarse a lugares cubiertos de bosques y poco accesibles. Habiendo hecho así inútiles las principales fuerzas de los persas, él mismo, con sus mejores tropas colocadas en el ala derecha, envolvió su ejército y lo puso en desbandada.
4 P. Cornelio Escipión, que después fue apellidado el Africano, sosteniendo la guerra en España contra Asdrúbal, general de los