14 Filipo, temiendo que los suyos no pudiesen resistir el impetuoso ataque de los escitas, colocó en la retaguardia a su caballería más experimentada, con orden de no dejar huir a un solo soldado y de pasar a cuchillo a los que se obstinaran en retroceder. Tal fue el efecto de esta orden que, prefiriendo los más cobardes ser muertos por el enemigo que por sus camaradas, Filipo obtuvo la victoria.
IX. De lo que conviene hacer después del combate.
Si se ha tenido éxito, hay que terminar la guerra[87].
1 C. Mario, habiendo vencido a los teutones, aprovechó la noche, que había puesto fin al combate, para rodear al resto de su ejército; y, mediante un pequeño número de soldados que lanzaban gritos de vez en cuando, mantuvo a estos bárbaros en la espantada, y los privó de sueño y de descanso, lo que le hizo más fácil la victoria para el día siguiente.
2 Claudio Nerón, vencedor de los cartagineses que habían pasado de España a Italia bajo el mando de Asdrúbal, mandó arrojar la cabeza de este último en el campamento de Aníbal. Con ello, al mismo tiempo que abrumaba a Aníbal con el dolor de haber perdido a su hermano, arrebataba al ejército cartaginés la esperanza del auxilio que esperaba.
- Sila, ante Preneste, mandó clavar en picas, a la vista de los sitiados, las cabezas de sus jefes muertos en el combate, y triunfó, por este medio, de su obstinación en defenderse.
4 Arminio, general de los germanos, también hizo clavar en picas, cerca del campamento de los enemigos, las cabezas de aquellos a quienes había matado.
5 Domicio Corbulón, que sitiaba Tigranocerta y viendo a los armenios resueltos a defenderse con vigor, mandó ejecutar a uno de sus principales