apoderan de ellas, se hartan con la comida que encuentran; y, mientras sufren por este exceso, Tiberio regresa con su ejército, los sorprende y los hace añicos.
15 Los habitantes de Quíos, al hacer la guerra a los de Eritras, capturaron a un explorador de estos en una eminencia, lo mataron y vistieron con sus ropas a uno de sus propios soldados. Este, mediante las señales que hizo desde el mismo lugar a los eritreos, los atrajo a una emboscada.
16 Los árabes, sabiendo que se conocía su costumbre de anunciar la llegada del enemigo, de día con humo y de noche con fuego, dieron la orden de mantener continuamente estas señales y de no interrumpirlas, por el contrario, sino a la aproximación de los enemigos. Estos, creyendo, por la ausencia de los fuegos, que los árabes ignoraban su llegada, avanzaron con mayor precipitación y fueron derrotados.
17 Alejandro, rey de Macedonia, viendo que los enemigos estaban acampados en un bosque situado en una altura, dividió sus tropas en