8 Cares, general ateniense, al disponerse a atacar una ciudad situada a la orilla del mar, ocultó su flota detrás de un promontorio y envió al más ligero de sus navíos a pasar a la vista del enemigo.
Tan pronto como se le divisó, todos los barcos que custodiaban el puerto volaron en su persecución. Entonces Cares, al ver ese puerto indefenso, entró en él con su flota y se apoderó también de la ciudad.
9 Cuando los romanos sitiaban por tierra y por mar Lilibea, en Sicilia, Barca, general cartaginés, hizo aparecer a lo lejos una parte de sus navíos listos para combatir. La flota romana, al haberlos visto, se lanzó sobre ellos; y Barca, con el resto de sus naves, que había tenido ocultas, se apoderó del puerto de Lilibea.
XI. De las retiradas simuladas.
1 Formión, general ateniense, tras haber arrasado el territorio de Calcis, esta ciudad le envió diputados para exponerle sus quejas. Él los acogió favorablemente; y durante la noche fijada para su partida, fingió recibir una carta que lo llamaba a Atenas, y los despidió retirándose él mismo, pero a poca distancia.
Habiendo anunciado los diputados que todo estaba ya seguro y que Formión se había marchado, los calcideos creyeron en la benevolencia que les había mostrado, así como en la retirada de sus tropas, y descuidaron la guardia de su ciudad. Entonces, habiendo regresado Formión de improviso, no pudieron resistir un ataque que ya no esperaban.
2 Agesilaos, jefe de los lacedemonios, que asediaba Focea, y habiéndose dado cuenta de que los aliados de esta ciudad, venidos para defenderla, empezaban a cansarse de las fatigas de la guerra, hizo un movimiento de retirada, como si fuera a otras expediciones, y les dejó así la facultad de alejarse libremente. Poco tiempo después volvió a traer su ejército y venció a los focenses, reducidos entonces a sus propias fuerzas.