6 Trasíbulo, general de los milesios, viendo a sus tropas fatigadas por el largo sitio que sostenían contra Aliatates, quien esperaba reducirlas por el hambre, ordenó que todo el trigo de la ciudad fuera llevado a la plaza pública antes de la llegada de los diputados lidios que esperaba, y mandó preparar para el mismo tiempo festines en las casas de todos los ciudadanos. Al mostrar así la ciudad en fiesta, hizo creer al enemigo que le quedaban víveres suficientes para sostener el sitio aún durante mucho tiempo.
XVI. Cómo se previenen las traiciones y las deserciones.
1 Cl. Marcelo fue informado de que Bancio, de Nola, se esforzaba por inducir a sus conciudadanos a una defección en favor de Aníbal, porque este, habiéndolo encontrado entre los heridos después de la batalla de Cannas, había hecho que lo atendieran y lo había enviado de vuelta a su patria. No osando matarlo, por temor a que su suplicio irritara a los habitantes de Nola, lo hizo venir junto a sí y le dijo que era un soldado excelente; que hasta entonces no lo había conocido; y, tras haberlo invitado a permanecer en su ejército, le hizo presente de un caballo. Este beneficio le aseguró la fidelidad no solo de Bancio, sino además de todos los de la ciudad sobre los cuales este tenía influencia.
2 Amílcar, general de los cartagineses, viendo las numerosas deserciones de sus auxiliares galos, que se pasaban al bando de los romanos, donde, debido a la frecuencia misma del hecho, eran recibidos como aliados, indujo a los que le eran más fieles a simular una deserción. Lo hicieron así y despedazaron a los romanos que se habían adelantado para recibirlos. Este artificio, además del éxito que entonces les valió a los cartagineses, fue la causa de que, en adelante, los verdaderos desertores fuesen sospechosos para los romanos.