investigaciones eléctricas.
Hermann Grassmann (1809–1877) nació en Stettin, asistió a un gimnasio en su localidad natal (donde su padre era profesor de matemáticas y física) y estudió teología en Berlín durante tres años.
En 1834 sucedió a Steiner como profesor de matemáticas en una escuela industrial en Berlín, pero regresó a Stettin en 1836 para asumir las funciones de profesor de matemáticas, de ciencias y de religión en una escuela de allí.71
Hasta ese momento sus conocimientos de matemáticas se reducían prácticamente a lo que había aprendido de su padre, quien había escrito dos libros sobre "Raumlehre" y "Grössenlehre". Pero ahora conoció las obras de Lacroix,
Lagrange y Laplace. Notó que los resultados de Laplace podían alcanzarse de un modo más breve mediante algunas ideas nuevas expuestas en los libros de su padre, y procedió a elaborar este método abreviado y a aplicarlo en el estudio de las mareas. Fue conducido así a un nuevo análisis geométrico.
En 1840 había hecho un progreso considerable en su desarrollo, pero un nuevo libro de Schleiermacher lo arrastró de nuevo hacia la teología. En 1842 retomó la investigación matemática y, al convencerme plenamente —Nota del traductor: mantener en tercera persona— [convenciéndose plenamente] de la importancia de su nuevo análisis, decidió dedicarse a él. Se convirtió entonces en su ambición conseguir una cátedra de matemáticas en una universidad, pero nunca lo logró.
En 1844 apareció su gran obra clásica, la Lineale Ausdehnungslehre, que estaba llena de materia nueva y extraña, y era tan general, abstracta y anticuada en su modo de exposición, que difícilmente habría podido tener menor influencia en las matemáticas europeas durante sus primeros veinte años de haber sido publicada en China. Gauss, Grunert y
Möbius lo hojeó, lo alabó, pero se quejó de su extraña terminología y de su «philosophische Allgemeinheit». Ocho años después, se decía que Bretschneider de Gotha era el único hombre que lo había leído de cabo a rabo.
Un artículo en el Crelle's Journal, en el que Grassmann eclipsaba a los geómetras de aquella época al construir geométricamente, con la ayuda de su método, cualquier curva algebraica, volvió a pasar desapercibido. ¿Hemos de maravillarnos si Grassmann volcó su atención en otros temas, —a la filosofía de Schleiermacher, a la política, a la filología?
Aun así, sus artículos siguieron apareciendo en el Crelle's Journal, y en 1862 vio la luz la segunda parte de su Ausdehnungslehre. Pretendía mostrar, mejor que la primera parte, el amplio alcance de la Ausdehnungslehre, al considerar no solo aplicaciones geométricas, sino al tratar también sobre funciones algebraicas, series infinitas y el cálculo diferencial e integral.
Pero la segunda parte no fue más apreciada que la primera. A la edad de cincuenta y tres años, este hombre maravilloso, con el corazón apesadumbrado, abandonó las matemáticas y dirigió sus energías al estudio del sánscrito, y logró en la filología resultados que fueron mejor apreciados y que compiten en esplendor con los de las matemáticas.