—La elección de un general en jefe, sin duda —preguntó Mr. Fogg.
—No, señor; de un juez de paz.
Phileas Fogg subió al tren, que partió a toda velocidad.
—La elección de un general en jefe, sin duda —preguntó Mr. Fogg.
—No, señor; de un juez de paz.
Phileas Fogg subió al tren, que partió a toda velocidad.