Passepartout estaba encantado de contemplar este célebre lugar y pensaba que, con sus murallas circulares y su fuerte desmantelado, parecía una inmensa taza y platillo de café. La noche siguiente pasaron por el estrecho de Bab el-Mandeb, que significa en árabe La Puerta de las Lágrimas, y al día siguiente recalaron en Steamer Point, al noroeste del puerto de Adén, para aprovisionarse de carbón. > Esta cuestión de abastecer de combustible a los vapores es un asunto serio a tales distancias de las minas de carbón; le cuesta a la Compañía Peninsular unas ochocientas mil libras al año. En estos mares lejanos, el carbón vale de tres a cuatro libras esterlinas la
Aún le quedaban mil seiscuestas cincuenta millas al Mongolia para llegar a Bombay, y se vio obligado a detenerse cuatro horas en Steamer Point para cargar carbón. Pero esta demora, tal como se había previsto, no afectaba el programa de Phileas Fogg; además, el Mongolia, en vez de llegar a Adén la mañana del 15, tal como estaba previsto, llegó la noche del 14, lo que representaba una ganancia de quince horas.
Mr. Fogg y su criado desembarcaron en Adén para volver a hacer visar el pasaporte; Fix, sin ser visto, los siguió. Una vez obtenido el visado, Mr. Fogg regresó a bordo para reanudar sus hábitos de costumbre; mientras Passepartout, según su usanza, deambulaba entre la variopinta población de somalíes, banians, parsis, judíos, árabes y europeos que componen los veinticinco mil habitantes de Adén.
Contempló con asombro las fortificaciones que hacen de este lugar el Gibraltar del océano Índico, y las vastas cisternas donde los ingenieros ingleses aún trabajaban, dos mil años después de los ingenieros de Salomón.