En el que Phileas Fogg se muestra a la altura de las circunstancias.
Una hora después, el Henrietta pasó el faro que señala la entrada del Hudson, dobló la punta de Sandy Hook y se hizo a la mar. Durante el día bordeó Long Island, pasó Fire Island y encausó rápidamente su rumbo hacia el este.
Al mediodía del día siguiente, un hombre subió al puente para cerciorarse de la posición del buque. Podría pensarse que se trataba del capitán Speedy. Ni mucho menos. Era Phileas Fogg, Esq. En cuanto al capitán Speedy, estaba encerrado en su camarote bajo llave, y profería gritos desaforados que denotaban una cólera a la vez disculpable y excesiva.
Lo que había sucedido era muy simple. Phileas Fogg deseaba ir a Liverpool, pero el capitán no quería llevarlo allí. Entonces Phileas Fogg había tomado pasaje para Burdeos y, durante las treinta horas que llevaba a bordo, se había apañado tan hábilmente con sus billetes de banco que los marineros y fogoneros, que eran una tripulación ocasional y no se llevaban del todo bien con el capitán, se habían pasado en bloque a su bando. Por esto Phileas Fogg estaba al mando en lugar del capitán Speedy; por esto el capitán era prisionero en su camarote; y por esto, en suma, el