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nydus/The Valley of FearPublic
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VII. La captura de Birdy Edwards

La captura de Birdy Edwards

Como había dicho McMurdo, la casa en la que vivía estaba aislada y era muy adecuada para un crimen como el que habían planeado. Se encontraba en el extremo de la ciudad y retirada de la carretera. En cualquier otro caso, los conspiradores habrían simplemente llamado a su hombre, como lo habían hecho muchas veces antes, y habrían vaciado sus pistolas en su cuerpo; pero en esta ocasión era muy necesario averiguar cuánto sabía, cómo lo sabía y qué se le había transmitido a sus empleadores.

Era posible que ya fuese demasiado tarde y que el trabajo estuviera hecho. Si tal era el caso, al menos podrían vengarse del hombre que lo había llevado a cabo.

Pero abrigaban la esperanza de que ningún asunto de gran importancia hubiera llegado aún a conocimiento del detective, ya que de otro modo, argüían, no se habría tomado la molestia de poner por escrito y enviar una información tan trivial como la que McMurdo afirmaba haberle dado.

Sin embargo, todo esto lo averiguarían de sus propios labios. Una vez en su poder, encontrarían la manera de hacerle hablar. No era la primera vez que se las habían tenido que ver con un testigo remiso.

McMurdo fue a Hobson’s Patch tal como habían acordado. La policía pareció interesarse especialmente por él aquella mañana, y el capitán Marvín —el mismo que había presumido de vieja amistad con él en Chicago— incluso le dirigió la palabra mientras esperaba en la

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