de una escopeta. También mencionaba la hora del aviso, que fue cerca de la medianoche de anoche. Añadía que el caso era sin duda de asesinato, pero que no se había realizado ninguna detención y que presentaba algunos aspectos muy enigmáticos y extraordinarios. Eso es absolutamente todo lo que tenemos por el momento, Mr. Holmes».
—Entonces, con su permiso, lo dejaremos así por ahora, mister Mac. La tentación de formular teorías prematuras sobre datos insuficientes es la ruina de nuestra profesión. Por el momento solo veo dos cosas con certeza: un gran cerebro en Londres y un hombre muerto en Sussex. El eslabón que hay entre ambos es lo que vamos a rastrear.