Codal
nydus/The Wolf-LeaderPublic
Page 72 of 357
Table of Contents

II. El señor Jean y el zuequero

—¡Vaya, aquí hay algo sumamente extraño! —exclamó—: Parece ser que en el bosque de Villers-Cotterets los ciervos cavan madrigueras como los zorros, y los hombres se posan en los árboles como los cuervos. Sin embargo —continuó el digno barón—, ya veremos qué clase de criatura es esta con la que tenemos que habérnoslas. —Y llevándose la mano a la boca, dio un grito:

—¡Eh, amigo! ¿Le resultaría muy desagradable concederme diez minutos de conversación?

Pero Thibault guardó el más profundo silencio.

—Mi Señor —dijo Engoulevent—, si os parece bien… —, e hizo una seña para indicar que estaba listo para trepar al árbol.

—No, no —dijo el barón, al mismo tiempo que extendía la mano para detenerlo.

—¡Hola, amigo! —repitió el barón, todavía sin reconocer a Thibault—, ¿le apetecerá responderme, sí o no?

Se detuvo un segundo.

“Ya veo, es evidente que no; pretendes estar sordo, amigo mío; espera un momento y traeré mi bocina acústica”, y le tendió la mano a Marcotte, quien, adivinando su intención, le entregó su fusil.

Thibault, que deseaba despistar a los cazadores, fingía entretanto podar las ramas muertas, y ponía tanto empeño en esta fingida ocupación que no se percató del movimiento por parte del Barón, o, si lo vio, solo lo tomó como una amenaza, sin concederle la importancia que merecía.

El cazador de lobos esperó un momento para ver si llegaba la respuesta, pero como esta no llegó, apretó el gatillo; el arma se disparó y se oyó crujir una rama.

72