«No lo habría podido retener aunque lo hubiera intentado», dijo, «ella nunca debería montar en otro caballo». Por su conversación descubrí que mi joven ama ya estaba fuera de peligro y pronto podría volver a montar. Esta fue una buena noticia para mí y esperé con ilusión una vida
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XXIV. La señora Anne, o un caballo desbocado
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