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nydus/Black BeautyPublic
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XXII. Earlshall

Earlshall

A la mañana siguiente, después de desayunar, Joe puso a Merrylegs en el carricoche de la señora para llevarlo a la vicaría; vino primero a despedirse de nosotros y Merrylegs nos relinchó desde el corral.

Luego, John ensilló a Ginger, me puso la brida de amarrar y nos llevó a través del campo unos veinticuatro kilómetros hasta Earlshall Park, donde vivía el conde de W⁠⸺.

Había una casa muy hermosa y una gran cantidad de caballerizas. Entramos al patio por una puerta de piedra y John preguntó por el señor York. Pasó un rato antes de que apareciera. Era un hombre de mediana edad, de buen aspecto, y su voz indicaba de inmediato que esperaba ser obedecido. Fue muy amable y educado con John y, tras echarnos un rápido vistazo, llamó a un caballerizo para que nos llevara a nuestros boxes e invitó a John a tomar un refrigerio.

Nos llevaron a un establo luminoso y ventilado, y nos colocaron en boxes contiguos, donde nos frotaron y nos dieron de comer. Al cabo de media hora, John y el señor York, que iba a ser nuestro nuevo cochero, entraron a vernos.

—Ahora, señor Manly —dijo, tras mirarnos atentamente a ambos—, no veo ningún defecto en estos caballos; pero todos sabemos que los caballos tienen sus peculiaridades al igual que los hombres, y que a veces necesitan un trato diferente. Me gustaría saber si hay algo en particular de alguno de estos que le gustaría mencionar.

—Bueno —dijo John—, no creo que haya un mejor par de caballos en el condado, y me da mucha pena separarme de ellos, pero no son iguales.

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