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nydus/Black BeautyPublic
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XXXIII. Un caballo de coche de alquiler en Londres

Hay quien dice que un caballo no debe beber todo lo que quiere; pero yo sé que, si se nos permite beber cuando tenemos ganas, solo bebemos un poco cada vez, y eso nos hace muchísimo más bien que tragarnos medio cubo de golpe porque nos han tenido sin beber hasta que estamos sedientos y desgraciados. Algunos mozos de cuadra se van a casa a tomar su cerveza y nos dejan durante horas con nuestro heno seco y nuestra avena, sin nada con qué humedecerlos; entonces, por supuesto, nos tragamos demasiada agua de una sola vez, lo que contribuye a estropearnos la respiración y a veces nos enfría el estómago. Pero lo mejor que teníamos aquí eran nuestros domingos de descanso; trabajábamos tan duro durante la semana que no creo que hubiéramos podido aguantar de no ser por ese día; además, entonces teníamos tiempo para disfrutar de la compañía de los demás. Fue en esos días cuando conocí la historia de mi compañera.

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