Birtwick, nunca había sido tan feliz como con mi querido amo Jerry; pero tres años de trabajo de pescante, aun en las mejores condiciones, merman las fuerzas de uno, y sentía que ya no era el caballo que había sido.
Grant dijo en seguida que se quedaría con Hotspur, y había hombres en el puesto que me habrían comprado; pero Jerry dijo que yo no volvería al trabajo de los cabs con cualquiera, y el amo prometió buscarme un sitio donde estuviera a gusto.
Llegó el día de la marcha. A Jerry no se le había permitido salir todavía, y no volví a verlo después de aquella Nochevieja. Polly y los niños vinieron a despedirse de mí.
«¡Pobre viejo Jack! ¡Querido viejo Jack! Ojalá pudiera llevarte con nosotros», dijo, y luego, poniendo su mano sobre mi crin, acercó su rostro a mi cuello y me besó.
Dolly estaba llorando y me besó también. Harry me acarició mucho, pero no dijo nada, solo parecía muy triste, y así fue como me llevaron a mi nuevo hogar.