de cuadra, que decidió dejar de tener caballo y alquilar uno cuando lo necesitara. Por lo tanto, me conservaron hasta que mis patas estuvieron completamente sanas y entonces me volvieron a vender.
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XXXI. Un farsante
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de cuadra, que decidió dejar de tener caballo y alquilar uno cuando lo necesitara. Por lo tanto, me conservaron hasta que mis patas estuvieron completamente sanas y entonces me volvieron a vender.