fue asesinado por una banda de malcontentos, encabezada, según se dice, por su hermana, quien posteriormente ocultó su cuerpo; circunstancia que dio a sus seguidores la oportunidad de declarar que la divinidad simplemente había desaparecido para poner a prueba la fe de los creyentes, pero que reaparecería a su debido tiempo y castigaría a los apóstatas.
Esta creencia se convirtió en la doctrina de los drusos del Líbano, a quienes Darazi había ganado para el culto de Hakim.
Es innecesario entrar en los detalles de esta extraña religión, que todavía persiste hoy en día en la cordillera del Líbano; baste decir que, aunque fruto de los Ismailíes, los drusos no parecen haber adoptado el materialismo de Abdalá ibn Maymún, sino haber injertado sobre una forma primitiva de culto a la naturaleza y de sabeísmo la creencia manifiesta de los Ismailíes en la dinastía de Alí y sus sucesores, y más allá de esto, un credo abstruso y esotérico acerca de la naturaleza de la Suprema Deidad.
A Dios lo declaran "Razón Universal", que se manifiesta a través de una serie de "avatares". Hakim fue la última de las encarnaciones divinas y "cuando el mal y la miseria hayan aumentado hasta la altura predestinada, volverá a aparecer para conquistar el mundo y hacer que su religión sea suprema".
Sin embargo, es en calidad de sociedad secreta como los drusos entran en el ámbito de