por estas profesiones de cristianismo, y afirma audazmente que el Sumo Pontífice Teocleto inició a Hugo de Payens "en los misterios y esperanzas de su pretendida Iglesia, lo atrajo con las ideas de soberanía sacerdotal y realeza suprema, y lo señaló finalmente como su sucesor. Así, la Orden de los Caballeros del Temple estuvo manchada desde su origen con el cisma y la conspiración contra los reyes".
Además, Lévi relata que la verdadera historia contada a los iniciados acerca de Cristo no era otra que el infame Toledot Yeshu descrito en el primer capítulo de este libro, y que los joanitas se atrevieron a atribuir a san Juan.
Esto coincidiría con la confesión del caballero templario catalán