Chefdebien d'Armisson, miembro del Gran Oriente y de los Amis Réunis, se inspiró en ciertos francmasones alemanes con quienes mantuvo siempre estrechas relaciones y que presumiblemente eran miembros de la Estricta Observancia, ya que Chefdebien era miembro de esta Orden, en la cual ostentaba el título de «Eques a Capite Galeato».
La correspondencia mantenida entre Chefdebien y Salvalette de Langes, recientemente descubierta y publicada en Francia, es uno de los registros más esclarecedores de las ramificaciones masónicas que existen antes de que la Revolución saliera a la luz.
A juzgar por el tono de estas cartas, los líderes del Rito Primitivo parecerían haber sido caballeros respetuosos de la ley y leales, devotos de la religión católica, pero que, en su pasión por las nuevas formas de masonería y su sed de conocimientos ocultos, estaban dispuestos a asociarse con toda clase de aventureros y charlatanes que pudieran iniciarlos en nuevos misterios.
En las curiosas notas redactadas por Savalette para orientación del marqués de Chefdebien vislumbramos el poder que se ocultaba tras los filósofos de los salones y los adeptos aristocráticos de las logias: los magos profesionales y hombres de misterio; y tras ellos, a su vez, los directores ocultos de las sociedades secretas, los verdaderos iniciados.
# Los magos
El papel desempeñado por los magos durante el periodo precedente a la Revolución francesa es, por supuesto, un asunto de sobra conocido y que la historia oficial