todo pura y también que su Cábala estaba manchada con su religión, mas a pesar de ello supo hacer buen uso de la misma».
Después de dos años, el hermano C.R. salió de la ciudad de Fez y navegó con muchas cosas costosas hacia España, donde conversó con los hombres sabios y, estando «dispuesto a impartir generosamente todas sus artes y secretos», les mostró, entre otras cosas, cómo «podría haber una sociedad en Europa que tuviera oro, piedra y piedras preciosas suficientes para entregárselos a los reyes para sus usos necesarios y propósitos lícitos...».
Christian Rosenkreutz regresó entonces a Alemania, donde «hoy en día no faltan hombres cultos, magos, cabalistas, médicos y filósofos». Aquí «se construyó una