Caballeros Templarios bajo el cual habrían de hacerse famosos. En 1128 la Orden fue aprobada por el Concilio de Troyes y por el Papa, y san Bernardo redactó una regla por la cual los Caballeros Templarios quedaban ligados a los votos de pobreza, castidad y obediencia.
Pero aunque los templarios se distinguieron por muchas hazañas de valor, la regla de que debían vivir únicamente de limosnas dio lugar a donaciones tan enórmes que, abandonando su voto de pobreza, se extendieron por Europa y, a finales del siglo XII, se habían convertido en un cuerpo rico y poderoso.
El lema que la Orden había inscrito en su estandarte, "Non nobis, Domine, sed nomini tuo da gloriam", también fue