la masonería después de 1717 hablaré más adelante.
En resumen, por tanto, los orígenes del sistema que hoy conocemos como masonería no se encuentran en una sola fuente. Las doce fuentes alternativas enumeradas en la Masonic Cyclopædia y citadas al principio de este capítulo pueden haber contribuido todas ellas a su formación.
Así, la masonería operativa puede haber descendido de los Collegia romanos y a través de los masones operativos de la Edad Media, mientras que la masonería especulativa puede haber derivado de los patriarcas y de los misterios de los paganos. Pero la fuente de inspiración que no admite discusión es la Cábala judía.
Si esto penetró en nuestro país a través de los collegia romanos, los compagnonnages, los templarios, los rosacruces o a través de los judíos de los siglos XVII y XVIII, cuyas actividades tras bambalinas de la masonería veremos más adelante, es asunto de especulación.
El hecho es que cuando se redactaron el ritual y las constituciones de la masonería en 1717, aunque se conservaron ciertos fragmentos de las antiguas doctrinas egipcias y pitagóricas, la versión judaica de la tradición secreta fue la elegida por los fundadores de la Gran Logia para edificar su sistema.
6. La era de la Gran Logia
Cualesquiera que fuesen los orígenes de la Orden que hoy conocemos como francmasonería, resulta evidente que, durante el siglo anterior a su reorganización bajo la Gran Logia de Londres, el sistema secreto