se erigieron, entre 1740 y 1743, el grado del Real Arco y el primero de la serie de grados superiores conocidos hoy como el Rito Escocés o como el Rito Antiguo y Aceptado. La aceptación o el rechazo de esta superestructura ha constituido siempre motivo de violenta controversia entre los masones: un sector afirma que la masonería Simbólica es la única masonería verdadera y genuina, mientras que el otro declara que el verdadero objeto de la masonería solo ha de encontrarse en los grados superiores.
Fue esta controversia, centrada en torno al grado del Real Arco, la que hacia mediados del siglo XVIII dividió a la masonería en los bandos opuestos de Antiguos y Modernos; los Antiguos declaraban que el R. A. era «la raíz, el corazón y la médula de la masonería», mientras que los Modernos lo rechazaban. Aunque los Antiguos lo practicaron a partir de 1756, este grado fue categóricamente repudiado por la Gran Logia en 1792, y solo en 1813 fue recibido oficialmente en la masonería inglesa.
El grado del A.R., del que sin embargo se dice que está contenido en embrión en el Libro de Constituciones de 1723, es puramente judaico; una glorificación de Israel que conmemora la construcción del segundo Templo. Que deriva de la Cábala judía parece probable, y Yarker, al comentar la frase de la revista Gentleman's Magazine citada anteriormente —«¿Quién sabe si ellos (los masones)