asombroso proyecto:
Enlazar en un solo cuerpo a los vencidos y a los vencedores; unir en la forma de una vasta sociedad secreta con múltiples grados de iniciación a los librepensadores —que veían la religión solo como un freno para el pueblo— y a los fanáticos de todas las sectas; convertir en instrumentos a los creyentes para dar poder a los escépticos; inducir a los conquistadores a derrocar los imperios que habían fundado; construir un partido, numeroso, compacto y disciplinado que, a su debido tiempo, otorgara el trono, si no a él mismo, al menos a sus descendientes: tal era el objetivo general de Abdullah ibn Maymūn; una concepción extraordinaria que elaboró con maravilloso tacto, habilidad incomparable y un profundo conocimiento del corazón humano. Los medios que adoptó fueron concebidos con astucia diabólica... No fue... entre los chiíes donde buscó a sus verdaderos partidarios, sino entre los guebros, los maniqueos, los paganos de Harrán y los estudiantes de filosofía griega; solo en estos últimos podía confiar, solo a ellos podía revelarles gradualmente el misterio final y mostrarles que los imanes, las religiones y la moral no eran sino una impostura y un absurdo. El resto de la humanidad —los «asnos», como los llamaba Abdullah— era incapaz de comprender tales doctrinas. Pero para alcanzar su fin no desdeñaba en modo alguno la ayuda de estos; por el contrario, la solicitaba, cuidando de iniciar a las almas devotas y humildes únicamente en los primeros grados de la secta. Sus misioneros, imbuidos de la idea de que su primer deber era ocultar sus verdaderos sentimientos y adaptarse a las opiniones de sus oyentes, se presentaban bajo múltiples disfraces y hablaban, por decirlo así, en un idioma diferente para cada clase. Se ganaban al vulgo ignorante mediante juegos de manos que pasaban por milagros, o despertaban su curiosidad con discursos enigmáticos. En presencia de los devotos asumían la máscara de la virtud y la piedad. Con los místicos eran místicos y revelaban los significados internos de los fenómenos, o explicaban las alegorías y el sentido figurado de las alegorías mismas... Por medios como estos se produjo el extraordinario resultado de que una multitud de hombres de diversas creencias trabajaran todos juntos por un objetivo conocido solo por unos pocos de ellos...<sup></sup>
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