respondieron con una tolerancia que distaba mucho de ser fraternal.
Pero, de nuevo, hay que recordar que todos estos hombres eran de su época; una época que, vista a través de los ojos de Hogarth, ciertamente no parecería haberse distinguido por su delicadeza.
Cabe señalar, sin embargo, cuando se lee en obras masónicas acerca de las «persecuciones» a las que ha sido sometida la masonería, que la agresión no se limitó únicamente a un solo bando en el conflicto; además, que los masones en este período estaban divididos entre sí y expresaban con respecto a los grupos opuestos muchas de las mismas sospechas que los no masones expresaban con respecto a la Orden en su conjunto.
Pues los años que siguieron a la supresión de la masonería en Francia estuvieron marcados por el desarrollo más importante en la historia de la Orden moderna: la instauración de los Grados Adicionales.
# Los grados adicionales
El origen y la inspiración de los grados adicionales han provocado casi tanta controversia en los círculos masónicos como el origen de la propia masonería.
Cabe explicar que la Masonería Simbólica, o Masonería Azul —es decir, los tres primeros grados de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón, cuya historia he intentado trazar— eran los únicos grados reconocidos por la Gran Logia en el momento de su fundación en 1717 y siguen constituyendo la base de todas las formas de la masonería moderna.
Sobre estos cimientos