a «las Doce Tribus de Israel que están circuncidadas de corazón y dispersas por todas las Naciones de la Tierra», y les prometió a «David su Rey, a quien han estado esperando». El otro líder del movimiento, de nombre Everard, declaró de hecho, cuando fue convocado ante Lord Fairfax en Whitehall, que «era de la raza de los judíos».
Es verdad que los Levellers eran por profesión cristianos, pero a la manera de los Illuminati bávaros y de los socialistas cristianos dos siglos más tarde, reclamando a Cristo como el autor de sus doctrinas comunistas e igualitarias: «Pues Jesucristo, el Salvador de todos los hombres, es el mayor, el primero y el más verdadero Leveller del que jamás se haya hablado en el mundo».
Se dice que los Niveladores (Levellers) se originaron en los anabaptistas alemanes; pero Claudio Jannet, citando a autoridades alemanas, demuestra que había judíos entre los anabaptistas. «Se dejaron llevar por su odio al nombre cristiano e imaginaron que sus sueños sobre la restauración del reino de Israel se harían realidad en medio del incendio».
Fuera esto así o no, resulta evidente que a mediados del siglo XVII las ideas místicas del judaísmo se habían infiltrado en todas las regiones de Europa. ¿Existía entonces algún centro cabalístico desde el cual irradiaban? Dirijamos la vista hacia el este y lo veremos.
Desde el siglo XVI, la gran masa de