ni lord Derwentwater (quien murió como devoto católico en el cadalso en 1746) hubieran estado involucrados en un intento de socavar la fe católica o la monarquía de Francia?
Yo sugeriría, pues, que el término «masonería escocesa» se convirtió simplemente en un velo para el templarismo; un templarismo, además, de una índole muy distinta al de aquel del cual derivaba el grado original de la Rosa-Cruz. Fue esta llamada masonería escocesa la que, tras la dimisión de lord Derwentwater, «se presentó audazmente y afirmó no ser meramente una parte de la masonería, sino la masonería real, poseedora de un conocimiento superior y con derecho a mayores privilegios y a gobernar la masonería ordinaria, es decir, la simbólica».
La Gran Logia de Francia parece, sin embargo, haber comprendido el peligro de someterse a la dominación del elemento templario y, a la muerte del duque de Antin y su sustitución por el conde de Clermont en 1743, manifestó su adhesión a la masonería operativa inglesa proclamándose a sí misma Grande Loge Anglaise de France y reimpidió las "Constituciones" de Anderson, publicadas por primera vez en 1723, con la ordenanza de que los Maestros Escoceses fueran colocados al mismo nivel que los simples Aprendices y Compañeros, sin permitirles llevar ningún distintivo.
La Gran Logia de Inglaterra parece haber quedado tranquilizada por esta proclamación en cuanto al carácter de la masonería francesa, pues ahora, en 1743, por